Si en todos los pueblos es recomendable una visita al casco antiguo, en el
caso de Ojén resulta imprescindible. Su peculiar arquitectura –las
casas dan la impresión de ser cubos ensamblados entre sí dada
la proliferación de azoteas en lugar de tejados a dos aguas-, su trazado
morisco y sus magníficos miradores al paisaje circundante invitan a un
detenido paseo para saborear sin prisas una de las localidades más llamativas
de la Costa del Sol.
La iglesia de la Encarnación (siglo XVI) es el monumento más
representativo del pueblo. Fue construida sobre una antigua mezquita, de la
que conserva su alminar, convertido en torre campanario. Su interior es de una
sola nave, que conserva una excelente armadura mudéjar. Fue restaurada
en 1670.
En el centro del pueblo se ubica la Fuente de los Chorros, cuyos cinco caños
muestran la abundancia de hay de la zona. Aunque de relativa reciente construcción
(principios del siglo XX), la fuente se ha convertido en uno de los símbolos
de esta localidad.
El Museo del Vino de Málaga (C/ Carrera, 39. Tlf: 952 881 453) ocupa
la antigua destilería de Ojén, un edificio del siglo XVIII convenientemente
restaurado. Reúne una valiosa colección de vinos de la provincia
y una selección de etiquetas antiguas de los más reconocidos vinos
malagueños. Asimismo, contiene una exposición de artesanía,
antigüedades y elementos relacionados con la enología.
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