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Turismo Tematico: Tercera Edad
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Que la Costa del Sol es un destino idóneo para el disfrute de todo tipo de vacaciones es una afirmación que queda fehacientemente constatada por el amplio abanico de posibilidades que Málaga ofrece a cualquier tipo de visitante. Que esta misma provincia está, además, capacitada para satisfacer las necesidades y demandas de viajeros que responden a los más diversos perfiles es una realidad a la que han contribuido tanto las propias particularidades de esta zona como su inabarcable oferta turística, que desde hace más de medio siglo se ha ido diversificando para atender las exigencias más dispares. Ha sido así como la Costa del Sol se ha convertido en punto de referencia para segmentos de la población que buscan, demandan o se decantan por servicios específicamente acordes con su idiosincrasia. Es el caso del turismo de tercera edad, que en este destino ha encontrado todo un compendio de oportunidades que lo convierten en el lugar ideal para que jubilados o pensionistas de todo el mundo puedan disfrutar de unos días de asueto, de relax, de ocio o de diversión sin ninguna clase de limitaciones, y sin que la edad se torne, ni mucho menos, en traba o impedimento.

Desde tiempos inmemoriales son conocidos los beneficiosos efectos del sol y de las aguas marinas sobre la salud corporal y mental, y si de algo puede jactarse la provincia malagueña es de la bondad de su clima, que garantiza una excelente temperatura media durante prácticamente todo el año, algo que permite entregarse al placer que proporcionan sus costas no sólo en época estival. Gentes procedentes de todos los rincones del planeta y, particularmente, de regiones en las que las condiciones meteorológicas no son ni mucho menos tan favorables como en estas latitudes han sabido aprovechar esta circunstancia, que se ha erigido en una de las principales motivaciones para que personas mayores de medio mundo elijan esta zona como su destino vacacional predilecto. La posibilidad de exponerse a los saludables baños de sol (especialmente en periodos en los que la acción del astro rey es menos contundente), de pasear por las extensas playas que rigen la mayor parte del frente litoral de esta provincia (independientemente de cuál sea la estación del año en la que se realiza el viaje) o de explorar las zonas marítimas de baño para sumergirse en el cálido Mediterráneo son tan sólo algunas de las privilegiadas actividades que se les ofrece a los viajeros de edad más avanzada, conscientes siempre de que la interactuación con el entorno natural es mucho más que una alternativa de ocio; es sin duda una oportunidad casi irresistible para acercarse al máximo bienestar físico y emocional.
Esta misma idea de conjugar ocio y confort, que ha calado tan hondo entre los turistas de la tercera edad, ha sido también la que ha propiciado que en los últimos años cobre especial vigor el concepto de turismo de salud y belleza, que ha vuelto a dotar de peso específico, en el conjunto de la oferta turística global de la Costa del Sol, a recursos otrora tan solicitados como los que representan los balnearios históricos de la provincia, como los de Carratraca o Tolox, o los ancestrales baños con propiedades medicinales, como los de Vilo, en Periana, o el de la Hedionda, en Casares. A éstos se han venido a sumar los modernos e innovadores centros médicos con sofisticados tratamientos especialmente orientados a personas mayores, pero también los complejos de spa, de talasoterapia e hidroterapia, o los ‘wellness’ que han proliferado, sobre todo, ante la pujante demanda de servicios o programas específicos para los viajeros más maduros.
Sin embargo, los jubilados y pensionistas que eligen la Costa del Sol como escenario de sus escapadas no lo hacen solamente atraídos por sus reclamos en este capítulo, sino que también se dejan guiar por la inigualable oferta para el esparcimiento personal que esta zona pone en sus manos. No resulta extraño, por tanto, que desde hoteles hasta establecimientos hosteleros, desde locales nocturnos hasta clubes de más diversa índole (sociales, deportivos o recreativos), pasando por un buen número de empresas del sector turístico, incluyan en sus carteras de servicios actividades cuidadosamente diseñadas para este público que, como cualquier otro, suele buscar momentos de ocio y diversión durante su estancia en destino. Excursiones adaptadas a las características e inquietudes de dichos visitantes, eventos culturales y celebraciones lúdico-festivas en los que los mayores son los verdaderos protagonistas, actividades físicas y deportivas dirigidas a este segmento e incluso paquetes turísticos integrales especialmente diseñados para ellos son tan sólo algunas de las opciones a las que pueden acceder estos clientes, que han sabido consolidarse como uno de los pilares fundamentales para la industria vacacional costasoleña, conocedora de las singularidades de un mercado que se caracteriza por su mayor disponibilidad de tiempo libre. De hecho, el turismo de tercera edad ha sido un elemento crucial para superar la estacionalidad en el sector, dado que este tipo de visitantes distribuye sus periodos vacacionales a lo largo de todo el año.