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Turismo Temático: Lujo
Se trata, en definitiva, de instalaciones concebidas como idóneos lugares para descansar, divertirse o celebrar eventos en un marco exclusivo en el que el Mediterráneo cobra categoría de elemento esencial. De ahí que algunos de estos recintos acojan durante todo el año, pero especialmente en el periodo estival, desfiles de moda de reconocidos diseñadores, fiestas privadas o promocionales organizadas por marcas de referencia, exposiciones de arte y suntuosos espectáculos, en los que incluso se llega a recurrir a los fuegos de artificio para dotar la velada de mayor impacto visual. Casi todos estos clubes están adscritos a hoteles de lujo o bien el acceso a sus dependencias está limitado a sus afortunados socios, que pueden desde beber un cóctel o tomar canapés, hasta cenar o almorzar, dejándose envolver por un ambiente casi mágico en el que el repertorio musical para amenizar la jornada o la decoración están escrupulosamente cuidados.

La proliferación en la Costa del Sol de centros de hidroterapia, talasoterapia, spa, y ‘wellness’ ha terminado constituyendo otra de las grandes bazas de la Costa del Sol para atraer a los viajeros de alto poder adquisitivo, que suelen tener una mayor predilección por el bienestar físico y personal que el resto de turistas.

Actualmente, este destino no sólo cuenta con los mejores complejos de salud y belleza de toda Europa, sino que, además, algunos de estos recintos han optado por la especialización, siempre basada en criterios de excelencia, mediante la aplicación de técnicas y tratamientos únicos o la puesta en servicio de innovadores métodos para ofrecer a sus clientes unos óptimos resultados en la búsqueda constante de la vitalidad personal.

Tan atractiva es la oferta en este campo dirigida al turismo de lujo que ya representan un significativo porcentaje los visitantes que eligen este enclave con la principal motivación de someterse a un plan antiestrés, a un programa de adelgazamiento, a un circuito-relax, o, incluso, a una intervención de cirugía estética poniéndose en manos de los especialistas médicos más versados en la materia.

Para los pacientes más exigentes, la Costa del Sol dispone de una red de clínicas de intachable reputación que bien a través de conciertos con selectos hoteles, bien ofreciendo a sus pacientes la posibilidad de alojarse en sus propias dependencias (que poco o nada tienen que envidiarle a un establecimiento de máxima categoría) proporcionan la acomodación que mejor se ajuste a las necesidades y deseos de sus huéspedes. El objetivo: procurar que las vacaciones de sus elitistas clientes se conviertan en la excusa perfecta para mejorar el estado físico, mental o anímico, garantizando el máximo confort y las prestaciones más exclusivas.

Consciente de que el alojamiento, la gastronomía, la oferta generalista y la complementaria son tan importantes para el turismo de elite como la forma de viajar, esta provincia no ceja en su continuo afán por mejorar las infraestructuras destinadas al fomento del transporte colectivo y privado, como el aeropuerto, en el que desde hace algún tiempo operan compañías de aerotaxis para el alquiler de aviones y helicópteros, así como para la contratación de vuelos y ‘jets’ privados; el puerto, que, inmerso en pleno proceso de reforma que lo llevará a emprender la mayor transformación de su historia, está acostumbrado a recibir a buques vacacionales pertenecientes a compañías especializadas en cruceros de lujo; o los puertos deportivos, donde atracan durante todo el año ostentosas embarcaciones de recreo que causan admiración.

Destaca en este campo Puerto Banús, en Marbella, una marina considerada como el recinto portuario más notable de España, y una de las más distinguidas de todo el mundo. De hecho, desde grandes magnates hasta miembros de la realeza han elegido este puerto desde que se inaugurara, en 1970, para atracar sus impresionantes yates, algunos de los cuales son verdaderas ciudades flotantes que se convierten en atracción turística para los miles visitantes que cada día pasean por los muelles marbellíes.

Empresas de alquiler de vehículos de alta gama, con o sin conductor, restaurantes, ‘lounges’ y locales nocturnos reservados a las clases más acomodadas, boutiques de firmas internacionales, agencias especializadas en la comercialización de selectas villas, mansiones, palacetes o fincas dotadas con todo tipo de comodidades, joyerías capaces de responder a las demandas de los clientes más excéntricos o empresas de servicios turísticos que diseñan vacaciones a la carta son tan sólo algunas de las innumerables posibilidades que pone en bandeja a sus más distinguidos visitantes la Costa del Sol, enclave que, en sí mismo, puede clasificarse -sin caer en la jactancia- como destino de lujo.