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Turismo Temático: Gastronómico
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Con todo, lo más destacado del panorama gastronómico malagueño es el salto cualitativo que ha dado en los últimos años, un hecho al que no ha sido ajeno, por un lado, la preocupación del sector hostelero de estar a la altura del nombre de la Costa del Sol, y, por otro, y como consecuencia de lo anterior, la puesta en funcionamiento de las escuelas de hostelería, de las que han salido unos brillantes profesionales que le han dado el impulso que necesitaban los fogones de la provincia de Málaga para equipararse a los mejores de España. Así, la nueva cocina creativa malagueña, de manos de estos competentes profesionales, ha alcanzado un total reconocimiento entre los sectores más exigentes. Todo ello ha sido la lógica consecuencia de poseer una rica tradición gastronómica y saber adaptarse a los nuevos tiempos, consciente la industria turística de que la gastronomía es uno de los puntales turísticos que más riqueza genera.
Desde hace varios años, y de una manera muy notoria a partir del último lustro, existe en la Costa del Sol una extensa red de establecimientos dedicados a lo que ha venido a denominarse ‘cocina creativa’, y a cuyo frente se encuentran reconocidos profesionales salidos de las propias escuelas hosteleras malagueñas o venidos de otras zonas de larga tradición gastronómica. Con atrevidos platos, producto de una imaginación ilimitada, estos establecimientos han logrado situar a la Costa del Sol en un lugar preferente dentro del mapa gastronómico español, lo que a estas alturas significa en la avanzadilla europea.
La red de establecimientos de restauración de Málaga es la más amplia y la más reconocida de toda Andalucía, no en vano en esta provincia hay tres restaurantes recogidos en la prestigiosa Guía Michelin, además de muchos otros que, sin necesidad de ese elitista reconocimiento, son conocidos internacionalmente. Nunca más cierta la frase de que en la Costa del Sol, en el ámbito gastronómico, hay de todo y para todos los gustos, ya que si a lo anterior se le añaden los numerosos establecimientos dedicados a cocinas más exóticas, la posibilidad de satisfacer el gusto de cualquier visitante es total, pues hay que tener en cuenta que la cocina asiática tiene igualmente una fuerte presencia en la Costa del Sol: restaurantes chinos, japoneses, tailandeses y, cómo no, marroquíes, en los que se pueden degustar las especialidades más sofisticadas de esos países.
La repostería malagueña alcanza cotas de singular calidad, tanto si se trata de frutas naturales como de productos de compleja elaboración. En el primer apartado destacan las naranjas del Valle del Guadalhorce, el pero de Ronda, el exquisito melocotón de Periana (comarca de la Axarquía) o la uva moscatel. La implantación hace algunos años de frutos subtropicales en tierras cercanas al litoral, especialmente en el entorno axárquico, ha introducido en la gastronomía malagueña notables novedades. Chirimoyas, aguacates, mangos y papayas son algunas de esas frutas que han venido a enriquecer la mesa malagueña.
En cuanto a la elaboración de dulces, destacan aquellas localidades donde hay conventos de monjas. En estos lugares se siguen preparando artesanalmente verdaderas exquisiteces: polvorones, mantecados, roscos de vino, alfajores, bienmesabes o yemas del Tajo en las comarcas antequerana y rondeña; tortas de aceite y borrachuelos en el Valle del Guadalhorce, en la propia capital y algunos pueblos de la Axarquía, e infinidad de roscos y dulces navideños o propios de los días de Semana Santa prácticamente en toda la provincia.
En cuanto a caldos y licores, el referente de Málaga ha sido tradicionalmente el vino dulce, del que existe una enorme variedad, si bien el más famoso es el moscatel Pedro Ximénez. Estos vinos suelen tomarse como aperitivo o más bien para acompañar dulces y postres. De entre los blancos destacan los vinos de Mollina, de calidad bien contrastada, y de un tiempo a esta parte también ha empezado a producirse un apreciado vino tinto en la comarca de Ronda.