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En lo que respecta a recintos temáticos, la oferta de ocio de la provincia de Málaga se completa con un centro de aventuras ubicado en la Sierra del Torcal de Antequera, que ofrece múltiples actividades para realizar en contacto con el entorno medioambiental (como circuitos de ‘quads’, ‘trekking’, ‘paintball’, hípica, tiro con arco y avistamiento de animales); un parque de la naturaleza situado en San Pedro de Alcántara, en la localidad de Marbella; y un centro de ocio a las afueras de la capital, que recrea un tradicional pueblo andaluz, y cuya estructura está diseñada en torno a una gran plaza central.
A la oferta de ocio promovida por las empresas del ramo que operan en la Costa del Sol, se unen las heterogéneas programaciones de los cines y teatros que se hallan emplazados en la provincia, que configuran una extensa red de espacios escénicos y audiovisuales que ofrecen y acogen, cuando no promueven, interesantes propuestas para todos los gustos y todas las demandas. Es el caso del Festival de Cine Español de Málaga, cuya celebración tiene como punto neurálgico uno de los teatros que se levantan sobre la capital costasoleña.
Éste, sin embargo, no es el único certamen de proyección internacional que tiene como sede la Costa del Sol. El jazz, la lírica, la música avanzada, el teatro moderno y el clásico, el cine fantástico, el documental y el de terror son tan sólo algunas de las disciplinas artísticas que tienen en Málaga un encuentro a ellas dedicadas. Mención aparte merece, eso sí, el Festival de Música y Danza que se celebra durante el verano en las Cuevas de Nerja, ya no sólo por la alta calidad de su cuidada programación, que incluye cada año a prestigiosas figuras de renombre mundial, sino por el extraordinario escenario en el que se celebra: uno de los monumentos naturales más impresionantes de toda la geografía nacional.
Los conciertos y espectáculos musicales y de danza, tanto al aire libre como en recintos cerrados, también tienen un importante peso en el abanico de posibilidades que la provincia ofrece al turista para que éste haga una buena inversión de su tiempo libre. A lo largo de todo el año, pero especialmente durante la temporada estival, las galas de afamados artistas se suceden por toda la Costa del Sol, que se convierte en un enorme escenario al servicio de la diversión.
Para los amantes del mundo equino, Málaga ofrece, asimismo, múltiples alternativas de esparcimiento. Un hipódromo de titularidad pública, ubicado en Mijas, una escuela de arte ecuestre, en Estepona, y varios centros de equitación son, en este terreno, los centros de referencia. Espectáculos ecuestres, carreras, exhibiciones de doma vaquera y de enganches o rutas a caballo son algunas de las opciones que proponen al visitante, que también puede disfrutar de las corridas de toros que se celebran en los distintos cosos taurinos de la provincia.
Pero si de lo que se trata es de conocer las tradiciones y costumbres de los pueblos de Málaga, nada mejor como adentrarse en las ferias y fiestas locales, que se suceden durante prácticamente todo el año por los distintos municipios de la Costa del Sol. En el transcurso de muchas de estas festividades, se organizan pintorescas romerías, peregrinaciones y procesiones, en las que el fervor religioso y el carácter lúdico se confunden en una peculiar mezcolanza que invita a cualquier visitante a ser partícipe de estos eventos, que se mantienen como inalterables señas de identidad de esta provincia. También destacan las verbenas nocturnas, las veladillas marineras y los festejos conmemorativos, que hacen que por unos días los municipios que los acogen sean centro de la diversión y la alegría.
Pero la oferta de ocio no se agota aquí. La Costa del Sol también cuenta con dos casinos, uno en Benalmádena y otro en Marbella, en los que el visitante puede probar suerte en las mesas de al black-jack, en la ruleta o en las máquinas de monedas; dispone, además, de un sinfín de discotecas, salas de fiesta, bares y locales nocturnos, con horarios que permiten que la actividad se prolongue hasta la madrugada; y tiene múltiples centros comerciales, tanto convencionales como abiertos, donde se dan cita establecimientos de las más diversas marcas y firmas comerciales. Todo un abanico de posibilidades que no dan tregua, ni lugar, al aburrimiento.