El llamado turismo de reuniones ha encontrado en la Costa del Sol un lugar idóneo para su desarrollo debido, sin duda, a varios factores que confluyen en esta zona y que favorecen la expansión de este segmento turístico, que constantemente amplía horizontes. El clima, las condiciones naturales de la provincia de Málaga, una planta hotelera capaz de absorber en las mejores condiciones cualquier demanda y la existencia de cuatro grandes instalaciones especialmente diseñadas para la celebración de congresos y ferias han colocado la Costa del Sol, en lo tocante a turismo de reuniones, en una primerísima línea.

A estas excelentes condiciones hay que sumarle también el hecho de que la provincia de Málaga es hoy por hoy la más dinámica de Andalucía y una de las más destacadas de España en el contexto empresarial y de negocio, lo cual no deja de ser un reclamo a la hora de programar en cualquiera de sus palacios de congresos una convención relacionada con el ámbito al que pertenecen algunas de las empresas instaladas en la provincia. La Universidad de Málaga y, sobre todo, el Parque Tecnológico de Andalucía, ubicado muy cerca de la capital, son también, especialmente en la vertiente cultural y científica, instituciones que contribuyen a que el nombre de Málaga se ligue, además de al turismo, a otros sectores muy dinámicos y en constante expansión cuyos representantes incluyen desde hace tiempo Málaga para celebrar sus reuniones.
La inauguración del Palacio de Congresos y Exposiciones de la Costa del Sol, en Torremolinos, hace más de tres décadas, supuso la incorporación de la Costa del Sol a una actividad turística que, si bien ni mucho menos era desconocida, no había alcanzado el auge que enseguida experimentaría. Años después de la puesta en marcha de este primer palacio de congresos, las infraestructuras específicas para mejorar la oferta del capítulo correspondiente al turismo de reuniones serían ampliadas hasta llegar, en la actualidad, a una inusual diversificación del mismo producto.
El Palacio de Congresos y Exposiciones de la Costa del Sol, inaugurado a principios de la década de los 70, ha ido adaptándose a los nuevos tiempos con la incorporación modernas tecnologías y la puesta al día de sus instalaciones, con lo que ha mantenido su competitividad.
A tan sólo cuatro kilómetros del aeropuerto internacional Pablo Ruiz Picasso y muy próximo al centro urbano de Torremolinos y a la autovía del Mediterráneo, este singular palacio de congresos cuenta con una decena de salas con un aforo de 50 a 500 personas, además de un espacio diáfano que sobrepasa los 5.000 metros cuadrados repartidos en dos plantas para la celebración de exposiciones. Su estructura circular cohesiona todos los servicios y facilita el tránsito en el interior del edificio.
Los equipamientos de las salas incluyen traducción simultánea en cinco idiomas, proyectores de diapositivas y retroproyección, vídeo, monitores, micrófonos fijos e inalámbricos y todos aquellos elementos que contribuyen a facilitar el buen desarrollo de un congreso. En su exterior, entre amplios y cuidados jardines desde los que se domina una hermosa vista de la bahía de Málaga, se extiende la zona de aparcamientos con capacidad para más de 600 vehículos.
Vistas que las expectativas sobre el turismo de reuniones ni mucho menos se agotaron sino, muy al contrario, crecían, Marbella decide construir también su propio palacio de congresos, tanto para satisfacer una demanda en clara expansión como para aprovechar su situación de centro turístico internacional y su red de hoteles de lujo. El Palacio de Ferias y Congresos de Marbella está situado en la llamada ‘milla de oro’ y, por lo tanto, muy cerca del centro de la ciudad. Dista 50 kilómetros del aeropuerto internacional de Málaga y 75 de Gibraltar, un dato que no pasa desapercibido a los organizadores de congresos.