Enclavada en la comarca del Guadalteba, la localidad de Teba reúne en su casco urbano una excelente muestra de la arquitectura popular andaluza, amén de algunos edificios de gran interés artístico, como la iglesia de la Santísima Cruz, en cuyo interior sobresalen unas hermosas columnas de mármol rojo de El Torcal de Antequera.

No obstante, el monumento por excelencia de esta localidad es el Castillo de la Estrella, uno de los mejores ejemplos, si no el mejor, de fortalezas medievales de la provincia de Málaga. Como la mayoría de las construcciones defensivas, el Castillo de la Estrella fue erigido sobre una colina desde la cual se divisa la mejor panorámica del pueblo, del que se aprecia perfectamente su entramado urbano, y una gran extensión de su término municipal.
La construcción de esta fortaleza data del siglo XI, si bien fue sometida a obras de ampliación a lo largo de los dos siglos posteriores. El castillo consta de dos recintos y su estructura se adapta el terreno sobre el que se cimentó, por lo tanto tiene zonas a distintos niveles. Está rodeado de una barbacana y cuenta con 18 torres defensivas de planta cuadrada, salvo dos de ellas, una de las cuales es circular y la otra octogonal. Dispone de tres puertas, la principal y de mayores dimensiones orientada al oeste, hacia Ronda, y las otras dos, más pequeñas, orientadas al norte y noreste.
Fue en 1330 cuando Alfonso XI, tras un largo asedio, pudo conquistar la fortaleza, que la cedió posteriormente a la orden de Santiago. Nuevamente, el castillo, años más tarde –mediados del siglo XV- volvió a cambiar de dueño, y en esta ocasión pasó a manos de Juan Ramírez de Guzmán, cuyos descendientes recibieron el título de Condes de Teba bien entrado el siglo XVI (1552). Como todas las construcciones españolas de tipo defensivo, también el Castillo de la Estrella fue ocupado por los franceses durante la invasión napoleónica, y en 1811 se realizaron algunas reformas en su estructura.

De entre los avatares históricos que se desarrollaron en el castillo o en torno a él, sin duda el más curioso e interesante, desde la muerte del famoso caudillo Omar Ben Hafsun, fue la conquista llevada a cabo por Alfonso XI en enero de 1389. Según relata el padre Mariana en la Historia General de España, entre las víctimas de aquella batalla se encontraba Sir James Douglas, caballero del Rey Roberto I de Escocia, que vino de cruzada a España para cumplir los deseos de su soberano. El noble caballero (famoso héroe de la independencia escocesa que aparece en la película de Braveheart) cayó durante el asalto a la fortaleza tras haber luchado junto a las tropas cristianas.
Este singular hecho se relata en una lápida que el pueblo escocés de Melrose ofreció a la localidad de Teba, lápida que trajeron personalmente los descendientes del héroe escocés en recuerdo de aquel suceso. Ambos pueblos están hermanados.
Otra curiosidad histórica es que la última emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, era descendiente de los primeros conquistadores de Teba, (Juan Ramírez de Guzmán y Martín Ferrán de Portocarrero). De hecho, la emperatriz también tenía el título de Condesa de Teba.
Desde cualquier punto de la Costa del Sol, por la autovía del Mediterráneo (A-7; N-340) se llega a la capital malagueña, desde donde hay que tomar la autovía A-45 dirección Antequera. Sin necesidad de entrar en esta ciudad, se enlaza con la autovía A-92 dirección Sevilla, y aproximadamente a los 6 kilómetros desde el punto en el que se ha entrado en la A-92, aparece el desvío hacia Campillos por la carretera A-384. Desde Campillos parte la carretera MA-468, que conduce directamente a Teba.