El segundo municipio de la provincia de Málaga por número de habitantes y sin duda uno de los más internacionales de España. Marbella es, desde hace varias décadas, sinónimo del turismo más selecto. La concentración de hoteles de lujo, campos de golf, tiendas de las más afamadas firmas o urbanizaciones situadas en un entorno natural privilegiado, amén de un constante trasiego de gentes del mundo del cine, las finanzas o la nobleza, hacen de este municipio uno de los más prestigiosos centros turísticos del mundo.

Al visitante no advertido, seguramente le sorprenderá el Casco Antiguo de Marbella, pues no es muy habitual que una ciudad ligada preferentemente a la modernidad y al gran turismo, haya sabido conservar la huella del pasado en igual o mejor medida que aquellas localidades cuya fama proviene del legado histórico artístico que han heredado. El trazado de este sector de la ciudad conserva la irregularidad urbanística propia de la época árabe, si bien algunas de sus estrechas calles se abren a plazas diseñadas inmediatamente después de la conquista cristiana. Del antiguo patrimonio cabe destacar la muralla de la Alcazaba o El Castillo, en cuyo interior se concentraba la primigenia ciudad árabe. La Plaza de los Naranjos es el resultado de la reorganización urbana efectuada por los conquistadores. En esta hermosa plaza se encuentra el Ayuntamiento, construido en el siglo XVI y ampliado en el XVIII, y más antiguo que el Ayuntamiento es el edificio de la Casa del Corregidor, contigua a la Capilla de Santiago Apóstol, ambas construcciones del siglo XVI. Pero el atractivo de la Plaza de los Naranjos no radica exclusivamente en los nobles edificios citados, sino por continuar siendo, en cierto modo, el centro neurálgico de la ciudad antigua. Así, numerosos establecimientos de todo tipo le confieren a este rincón marbellí un singular ambiente, y sus amplias y bien instaladas terrazas se ven siempre repletas de turistas que, por lo general, eligen este lugar para tomarse un breve descanso tras su recorrido por el centro histórico.
El antiguo Hospital Bazán (siglo XVI) alberga hoy el Museo del Grabado Español, considerado el mejor de España en su género, y no muy lejos de este conjunto monumental, se levanta la iglesia de la Encarnación, un templo de grandes dimensiones cuya construcción corresponde al siglo XVII. Pero al margen del valor histórico artístico de estos edificios, el Casco Antiguo de Marbella es sobre todo un reducto de tranquilidad y encanto donde alternan la nobleza de sus edificaciones con coquetos establecimientos y animadas terrazas, todo ello en un contexto de cosmopolitismo y tradición que se aúnan con la naturalidad de haber coexistido desde siempre.

Fuera del Casco Antiguo, Marbella se extiende sin más barrera que la del mar hacia los cuatro puntos cardinales, y surge así la moderna urbe que ha alcanzado fama mundial. La actual avenida Ricardo Soriano no es sino el trazado por donde antes discurría la antigua carretera N-340, que era en realidad la frontera entre la Marbella tradicional y la que surgía con un imparable empuje turístico. A lo largo de esta vía se congregan numerosas tiendas de prestigio, sedes de entidades oficiales y financieras y confortables restaurantes y cafeterías. Esta avenida, que canaliza un gran volumen de tráfico rodado, cambia de nombre a la altura del parque de la Alameda y toma el de Ramón y Cajal.
Entre el parque de la Alameda y el Paseo Marítimo se extiende uno de los espacios urbanísticos más hermosos de la ciudad, la Avenida del Mar, que tras su remodelación hace algunos años se ha convertido en una especie de gran salón ciudadano, con la ventaja de disponer de un aparcamiento subterráneo. En este plácido recinto el visitante podrá admirar una magnífica colección de esculturas diseñadas por el genial artista Salvador Dalí. Y a unos pasos de la Avenida del Mar, el Paseo Marítimo, que se extiende a lo largo de siete kilómetros, desde Banana Beach (El Cable) hasta Puerto Banús), como la formidable fachada marítima -pues bordea toda la playa- de la ciudad, y donde se ubican los más afamados chiringuitos de la zona.