El reclamo turístico por excelencia, el sol y la playa, ha sido y continúa siendo el santo y seña de Torremolinos, a pesar de que la localidad, en los últimos años, ha diversificado su oferta turística hasta el punto de que, hoy por hoy, puede decirse que es el punto de la Costa de Sol más completo en el ámbito turístico. Sin embargo, el atractivo de esta zona sigue centrado en sus magníficas playas, junto a las cuales fueron construidos los primeros grandes hoteles de la provincia de Málaga a partir de mediados de la pasada centuria, unos establecimientos que desencadenaron un desarrollo turístico sin precedentes y que dieron lustre internacional primero a la Carihuela y, posteriormente, al Bajondillo, dos de las más famosas playas torremolinenes. En realidad son dos arenales contiguos, separados por una mole rocosa a cuyos pies discurre un hermoso paseo marítimo que ha acabado por unir las zonas.

La Carihuela, al este del municipio, era antaño el tradicional barrio de pescadores donde vivían las gentes que se dedicaban a las faenas del mar. Del antiguo barrio sólo quedan actualmente algunos pintorescos rincones que recuerdan la vieja identidad del lugar. Desde hace años, la Carihuela es un núcleo cosmopolita que concentra un sinnúmero de establecimientos hoteleros, de ocio y gastronómicos, y es precisamente la gastronomía el sector que ha hecho que esta franja costera torremolinense haya alcanzado una justa fama que ha traspasado todas las fronteras, y todo ello por el singular ‘pescaíto’ que se sirve en los restaurantes de esta zona.
Si bien es cierto que el ‘pescaíto’ es sin duda el plato más típico de todo el litoral malagueño, y que en cualquier lugar puede degustarse con garantía de calidad, parece ser que en los fogones de la Carihuela hay un secreto para la elaboración de este producto que sólo conocen los profesionales del lugar; no en vano la manera en que preparan los distintos pescados que allí se sirven es alabada como ninguna otra por los miles de personas que a diario acuden a los restaurantes.
La playa de la Carihuela, de 2,1 kilómetros de longitud y perfectamente equipada con todos los servicios imaginables, llega hasta el Puerto Deportivo de Benalmádena, al que se accede a lo largo de un cómodo y bullicioso paseo marítimo bordeado por los restaurantes y chiringuitos de más solera de la zona y por los grandes hoteles –ya completamente renovados- que contribuyeron a lanzar internacionalmente esta zona malagueña.
Torremolinos se encuentra a catorce kilómetros de la capital de la provincia, Málaga, y a sólo tres del aeropuerto internacional Pablo Ruiz Picasso, razón por la cual el municipio dispone de perfectos accesos por carretera, bien a través de la autovía de la Costa del Sol, la nueva Autopista del Sol o, por la costa, la antigua CN-340, convertida hoy prácticamente en un atractivo bulevar.
Además, el municipio cuenta con una moderna línea de tren de cercanías, que lo enlaza con la capital malagueña, Benalmádena-Arroyo de la Miel y Fuengirola, así como con el aeropuerto internacional Pablo Ruiz Picasso.