Entre el río Genal y Sierra Bermeja, en plena serranía rondeña, se sitúa Genalguacil, un pequeño pueblo serrano que destaca por la frondosidad de su paisaje, siempre verde debido a la abundancia de agua en la zona. El casco urbano conserva buena parte del antiguo trazado morisco y presenta acusados desniveles por lo accidentado del terreno donde se asienta, una característica muy común en los pueblos de montaña.

Lo que no es tan común es el modo en que esta localidad ha sabido aprovechar la belleza de su territorio para, con una idea tan sencilla como original, poner el nombre de Genalguacil en el punto de mira de los creadores plásticos, una idea que no es otra que la convocatoria del ‘Encuentro de Arte del Valle del Genal’.
Hace unos años, el ayuntamiento de esta localidad puso en marcha este proyecto y, una vez consolidado tras varias ediciones, el pueblo se ha convertido en una especie de ‘museo habitado’, dado que las obras que crean los artistas pasan a ser patrimonio de todos sus habitantes, una iniciativa bastante insólita si se tiene en cuenta que lo que se pretende con ella es aunar arte y naturaleza con el transcurrir cotidiano de una pequeña localidad.
No es extraño, pues, que este ‘encuentro’ haya tenido una repercusión internacional y se haya convertido en un ejemplo a seguir. La cita tiene lugar entre el 1 y el 15 de agosto y tiene carácter bianual. Los artistas inscritos se reúnen en esa fechas y convierten el pueblo en un gigantesco taller y en un centro de intercambio de ideas y prácticas artísticas, y todo ello en medio del ambiente habitual de esta pequeña localidad, cuyos habitantes ya se han acostumbrado a las no pocas ‘excentricidades’ del arte contemporáneo y en ocasiones de los propios creadores. Esta convivencia entre foráneos y gentes del lugar ha posibilitado que el arte sea, como en ningún otro lugar, no ya un medio de expresión, sino de comunicación y, en definitiva, de dinamización cultural.

Las obras que por sus materiales pueden permanecer a la intemperie (las bases de la convocatoria no delimita materiales a utilizar, ni técnicas ni estilos) quedan integradas en las calles del pueblo, de tal suerte que un recorrido por el entramado urbano de Genalguacil equivale a una visita a un museo de arte contemporáneo al aire libre.
Aquellas creaciones que requieren un espacio cerrado para su conservación (pinturas, especialmente), son instaladas en salas que ya han configurado un auténtico museo al uso, pero tanto unas como otras quedan como patrimonio del pueblo y de los numerosos visitantes que, cada vez en mayor número, se acercan a Genalguacil durante la primera quincena de agosto para presenciar el desarrollo del ‘encuentro’ o en cualquier época del año para disfrutar de tan singular idea museística.
Desde la Costa del Sol, partiendo de Estepona (autopista AP-7; N-340) hay que tomar la carretera MA-557, y después de atravesar el Puerto de Peñas Blancas, o bien se continúa por la MA-557, en cuyo caso hay que pasar por Jubrique, o se accede por la MA-558. Ambas vías desembocan en Genalguacil. Si el camino se hace desde Ronda, hay que bajar por la carretera A-369, que une esta ciudad con Algeciras, y llegar a Algatocín. A unos 12 kilómetros de este pueblo, y por la MA-536, aparece Genalguacil.