El municipio de Fuente de Piedra, en la comarca de Antequera, se extiende sobre uno de los terrenos más llanos de la provincia de Málaga y en los que abunda el olivo y el cereal. El núcleo urbano se caracteriza por sus calles bien trazadas, sus casas escrupulosamente enjalbegadas y algún noble edificio que destaca entre la sencillez del caserío. Pero todo en Fuente de Piedra gira en torno a su famosa Laguna Salada, la más extensa de Andalucía.

Por sus características, la Laguna de Fuente de Piedra está considerada como un enclave único dentro de los humedales de la parte occidental del Mediterráneo, no en vano en este lugar se concentra la mayor colonia de flamencos de la Península Ibérica. La Zona de Protección tiene una extensión de más de 1.360 hectáreas, de las que 164 corresponden a lo que es la Reserva Natural propiamente dicha. La laguna tiene forma elíptica y sus dimensiones son de 6,5 kilómetros el eje mayor, de orientación NE-SO, y de 2,5 kilómetros el eje menor (NO-SE).
Los aportes hídricos de este humedal proceden de las lluvias, que por lo general no son muy abundantes en esta zona (la precipitación media anual de es unos 500 litros por metro cuadrado) y de los flujos subterráneos de acuíferos, amén de las aguas de los arroyos de Santillán y El Humilladero.
No siempre la laguna ha estado sujeta a la protección de la que goza desde 1982, fecha en que fue declarada Refugio Nacional de Caza e incluida en la Lista de Humedales de Importancia Internacional RAMSAR. Ya en el siglo XIX hubo dos intentos de desecarla (1828 y 1880) con el fin de convertir el humedal en una simple explotación salinera, una actividad que ya practicaron los romanos. Habida cuenta de que el fondo de la laguna es llano y que la lámina de agua suele mantenerse en unos 70 centímetros (excepcionalmente puede llega a los dos metros), y que el tipo de sustrato del lugar es fuertemente salino, cuando en primavera se inicia la evaporación se produce el efecto de cristalización de la sal en la superficie. Pero esta actividad salinera finalizó hacia 1950, y a partir de entonces la laguna se consolidó como lugar de masiva nidificación de flamencos.
Miles de parejas de flamencos (no es raro que se reúnan unos 50.000 ejemplares) acuden cada año a Fuente de Piedra para aparearse y nidificar. Desde los puntos de observación se puede contemplar el singular cortejo que realizan estas aves. Son las hembras las que, según los expertos, eligen pareja, y generalmente la elección recae en un ejemplar macho de fuerte complexión, capaz de soportar las elevadas temperaturas que se alcanzan en la Laguna y de poder continuar la incubación cuando la hembra queda exhausta.
Los flamencos empiezan a llegar a finales de febrero y abandonan la Laguna en torno a los últimos días de agosto, período en el que tienen lugar el emparejamiento, la preparación de los nidos y el nacimiento y el desarrollo de las crías. Entre julio y agosto se realiza el anillamiento de las crías, generalmente un diez por ciento del número total de los nuevos polluelos, una cifra –la de los nacidos en la Laguna- que puede alcanzar entre 7.000 y 10.000 aves cada año. La época más indicada para visitar este paraje es en mayo y agosto, aunque está abierto todo el año.