La provincia de Málaga, especialmente la zona denominada Hoya de Málaga, que es donde se sitúa la capital, ha estado secularmente sometida a períodos tanto de agobiantes sequías como de fuertes lluvias que provocaban dañinas inundaciones. Para regular en lo posible estos excesos de la naturaleza y proporcionar a la ciudad un continuado abastecimiento de agua y evitar las temibles inundaciones, a principios del siglo fue proyectada la construcción de un sistema de embalses en el interior de la provincia para recoger y regular el caudal de algunos de los ríos malagueños.

Tras los pertinentes estudios se optó por una gran extensión de terreno situada entre los municipios de Ardales, Campillos, Teba y Antequera, por donde discurren los ríos Guadalhorce, Turón y Guadalteba, justo antes de que la configuración orográfica de ese lugar sufra el tremendo y espectacular giro que supone la Garganta del Chorro.
Surgieron entonces los embalses que abastecen de agua a las comarcas de Málaga y del Valle del Guadalhorce, una zona conocida como la de los Tres Lagos o sencillamente como la de los embalses o pantanos, los del Guadalhorce, Conde del Guadalhorce y Guadalteba, una formidable obra de ingeniería con la que se puso fin al problema del abastecimiento de agua de la capital malagueña, ya que el complejo tiene una capacidad de embalse superior a los 300 millones de metros cúbicos.
Lo que en un principio fue una infraestructura necesaria para paliar los efectos de la falta y los excesos de agua, con el tiempo se ha convertido en un reclamo turístico de primer orden, dada la belleza natural del entorno, que goza de una profusa vegetación, a lo que hay que añadirle la posibilidad de practicar deportes náuticos sin motor, con la particularidad de que no es necesario solicitar permiso alguno para navegar por los pantanos.

En los alrededores de los embalses existen amplias zonas de acampada, generalmente junto a los extensos bosques de pinos, si bien no hay un embarcadero propiamente dicho. Una abundante fauna, en la que hay que incluir vistosas aves acuáticas, y una flora muy adecuada al terreno, en la que destacan los bosques de pino carrasco, hacen de entorno de los embalses uno de los lugares más solicitados de la provincia de Málaga en cuanto a turismo de interior.
A la zona de los embalses se puede acceder por cualquiera de las localidades entre las que se sitúan los lagos (Ardales, Campillos, Teba o Antequera), pero si se parte desde cualquier punto de la Costa del Sol, lo más indicado es salir de la propia capital malagueña y encaminarse hacia Ardales por la A-357. Antes de entrar al casco urbano del pueblo aparece la señalización de los pantanos.