Uno de los símbolos característicos del Torremolinos más turístico es la hermosa playa del Bajondillo, que recibe el mismo nombre del barrio que se derrama, en un curioso y zigzagueante entramado urbanístico como consecuencia del tremendo desnivel que ha de salvar, desde los pies de la emblemática Torre de Pimentel hasta la misma orilla del mar.

La playa del Bajondillo se extiende en la zona este de la localidad, y conforme avanza hacia el término municipal de la capital malagueña toma los nombres de Playamar y Los Álamos. Entre un tupido verdor, en este entorno se alzan modernos hoteles, amplias urbanizaciones y diversas zonas de recreo que, inexcusablemente, miran al mar. A lo largo de su amplio paseo marítimo –continuación prácticamente del de la Carihuela, pero que aquí toma una considerable anchura al disponer de más espacio-, se sitúan numerosos chiringuitos y restaurantes, donde, como es natural, el ‘pescaíto’ es el plato estrella. No obstante, Torremolinos dispone de casi 300 establecimientos de restauración dedicados a la cocina internacional, por lo que es imposible no satisfacer el gusto de quien opte por algo distinto del famoso ‘pescaíto’.
La playa dispone de todos los servicios correspondientes a una zona perfectamente urbanizada y acondicionada para acomodar a un alto número de visitantes, y tampoco faltan en ella los acogedores oasis de palmeras y césped que dan una agradable sensación de frescor.

Tiene una longitud de 1.100 metros y una anchura media de 40 metros. Si se le añaden los 1.000 metros de Playamar y los 1.500 metros de Los Álamos, el arenal de la zona este de Torremolinos alcanza la respetable longitud de casi cuatro kilómetros, bordeados, además, por un delicioso paseo marítimo en el que el visitante puede hallar todo tipo de servicios.
Presidiendo esta zona de Torremolinos, se encuentra la Casa de los Navajas, un curioso palacete construido en el primer cuarto del siglo XX en estilo neomudéjar que llama la atención por su caprichosa decoración exterior, semejante a la de algunos pabellones de la Muestra Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929, por lo que algunos autores lo toman como referente de aquella muestra.
Torremolinos se encuentra a catorce kilómetros de la capital de la provincia, Málaga, y a sólo tres del aeropuerto internacional Pablo Ruiz Picasso, razón por la cual el municipio dispone de perfectos accesos por carretera, bien a través de la autovía de la Costa del Sol, la nueva Autopista del Sol o, por la costa, la antigua CN-340, convertida hoy prácticamente en un atractivo bulevar.
Además, el municipio cuenta con una moderna línea de tren de cercanías, que lo enlaza con la capital malagueña, Benalmádena-Arroyo de la Miel y Fuengirola, así como con el aeropuerto internacional Pablo Ruiz Picasso.