A caballo entre los municipios de Álora, Ardales y Antequera, se encuentra uno de los paisajes más impactantes de la provincia de Málaga: el Paraje Natural del Desfiladero de los Gaitanes, un sorprendente y espectacular capricho de la naturaleza, producto de la milenaria acción de las aguas del río Guadalhorce para abrirse camino entre unos farallones de formidables dimensiones.

El territorio de este abrupto Paraje Natural se extiende sobre una superficie de algo más de 2.000 hectáreas, y en él se ubica el accidente geográfico más llamativo de toda Andalucía y uno de los más conocidos de España: el Desfiladero de los Gaitanes, también llamado la Garganta del Chorro, por donde discurre el río Guadalhorce encajonado entre placas calizas de asombrosa verticalidad. El desfiladero propiamente dicho tiene una longitud en torno a los tres kilómetros y en algunos tramos alcanza una altura de 400 metros. Si se tiene en cuenta que la distancia entre una pared y otras es a veces de unos diez metros, el espectáculo que ofrece esta combinación de piedra y agua es sencillamente sobrecogedor.
Tanto la flora como la fauna de este lugar se han adaptado perfectamente a un sistema de verticalidad prácticamente único en España. El pino carrasco, la encina y el eucalipto son las especies botánicas más abundantes en este territorio, mientras que las especies animales se reparten en función de las distintas alturas que presenta la orografía. Así, las cumbres son el territorio del águila real y el buitre leonado; el halcón, el cernícalo y el azor viven en las zonas medias de la garganta, mientras que el mirlo y el vencejo ocupan las partes más bajas, junto al lecho del río.

Para facilitar el transporte de materiales entre el salto del Chorro y el salto del Gaitanejo, que en su día pertenecieron a la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, absorbida tiempo atrás por otra empresa, a principios del siglo XX fue construido un arriesgado pasadizo que pronto fue llamado el Caminito del Rey, en recuerdo de la visita que hizo Alfonso XIII a la zona en 1921 con motivo de la inauguración de la presa del Conde de Guadalhorce, si bien la mencionada obra de ingeniería ya estaba en funcionamiento desde 1905. En la actualidad, el tránsito por este alarde de ingeniería de hace más de un siglo es peligroso dado su estado de abandono, por lo que se aconseja visitarlo sin entrar en él, pero ya hay en marcha un proyecto para la rehabilitación de esta singular vía que permitirá en breve disfrutar de tan insólito paisaje, cuya grandiosidad ya se entrevé antes de llegar a la imponente garganta rocosa.
El Desfiladero de los Gaitanes es sin duda uno de los lugares preferidos para practicar la escalada y otros deportes de riesgo. La casi perfecta verticalidad de las paredes de la garganta es un desafío para quienes gustan de intensas emociones al aire libre. Los conocedores del terreno aconsejan tomar las máximas precauciones antes de emprender cualquier aventura deportiva en esta zona dada la peligrosidad que encierra.
Al Desfiladero de los Gaitanes puede accederse, entre otras vías, por las que conducen a Alora y a Ardales. Desde Málaga capital, hay que tomar la carretera A-357 y continuar por la A-343. Primero se bordea Pizarra y a los seis kilómetros se llega a Álora.
Si se opta por Ardales, hay que partir de Málaga por la carretera A-357 (dirección Cártama, que es el primer pueblo por donde se pasa). No es preciso tomar ningún desvío porque esta carretera conduce directamente a Ardales. En ambas localidades las señalizaciones hacia El Chorro-Desfiladero de los Gaitanes se perciben claramente.