La peculiar pronunciación y entonación que se hace del idioma español en
Andalucía, -a pesar de las variantes que presenta en cada zona-, propicia que a sus hablantes se les reconozca fácilmente. Ello no es bueno ni malo puesto que, como se afirma en el prólogo de esta guía, la forma de
hablar de los andaluces no es mejor ni peor que la castellana; simplemente, es diferente.
MÁLAGA, SOL Y HABLA (El habla local en la Costa del Sol) es un glosario que recoge palabras y expresiones populares que son características del
habla de los malagueños, bien por ser específicas de la zona, o porque se les ha dado un significado diferente al que tiene en castellano. Se trata de una idea original , y poco habitual en las guías turísticas al uso. El objetivo no es otro que el de facilitar la comprensión a los extranjeros que no conocen el idioma, así como a los castellano-parlantes, y eliminar de este modo las barreras lingüísticas que impiden la comunicación o que pueden dar lugar a malentendidos.
El origen de las mismas es variado: arcaísmos castellanos en desuso en el resto de la península, como "aterminarse" (atreverse); palabras traídas por los pobladores leoneses y aragoneses en época de la Reconquista, caso de "farfolla" (relleno); arabismos como "jamacuco" (amago de enfermedad) o "arramblar" (llevarse todo lo que hay en un lugar con codicia); voces de la lengua gitana como "parné" (dinero), así como términos del
habla coloquial
andaluza y malagueña, tan sonoros como "mantamojá" (persona lenta, sin ánimo) o "puchindanga" (juerga, jolgorio).

La guía abarca en total 36 páginas, ilustradas con fotografías a color . Como complemento para facilitar la comprensión del
habla de esta tierra, además del glosario se ofrece una breve introducción donde se explican las peculiaridades fonéticas del
habla andaluz.
MÁLAGA, SOL Y HABLA (El habla local en la Costa del Sol) compila de la A a la Z esas palabras y expresiones, algunas muy antiguas, empleadas en el
habla coloquial de la provincia, y que se conservan sobre todo en el medio rural. En definitiva, una pequeña, pero a la vez, significativa muestra, de la riqueza del léxico malagueño.
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