Como en casi todos los países que conformaban la Unión Europea antes de su reciente ampliación a 25 miembros, la unidad monetaria española es el euro, que entró en vigor el 1 de marzo de 2002 y del que circulan monedas y billetes.

Hay monedas de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos de euro (cents) y de 1 y 2 euros. Las tres primeras (de 1, 2 y 5 céntimos) son de color cobrizo, mientras que las de 10, 20 y 50 céntimos son doradas. La moneda de 1 euro es plateada con una corona dorada en su borde, y la de dos euros presenta la misma composición que la de 1 pero a la inversa, es decir, su superficie interior es dorada y la corona que la rodea es plateada.
El tamaño de la moneda guarda correspondencia con su valor, y así, la más pequeña de todas es la de 1 céntimo de euro y la de mayor tamaño es la de 2 euros.
En cuanto a los billetes, los llamados de “baja denominación” corresponden a los de 5, 10 y 20 euros, y son de color gris, rojo y azul, respectivamente. Los de “alta denominación” son los de 50, 100, 200 y 500 euros, y son de color naranja, verde, amarillo y burdeos, respectivamente. Al igual que ocurre con las monedas, el tamaño de los billetes va en consonancia con su valor, de tal modo que el más pequeño es el de 5 euros y el de mayor formato, el de 500.
Todas las monedas son de uso frecuente, si bien, dada la tendencia que existe a redondear los precios, las de 1 y 2 céntimos de euro son cada vez menos necesarias. En el caso de los billetes, los más habituales son los de 5, 10, 20 e incluso de 50 euros, mientras que los 100, 200 y 500, sobre todo los dos últimos, son de escasa circulación. Para gastos de bolsillo, es recomendable no utilizar un billete superior a los 50 euros, o cambiar los de valor superior en una entidad bancaria por otros de menor cuantía.
El cambio de moneda extranjera suele realizarse en las entidades bancarias (bancos y cajas de ahorros), aunque en las localidades eminentemente turísticas hay oficinas de cambio autorizadas, con un horario más amplio, que realizan la misma labor. En los hoteles, agencias de viajes y algunos grandes establecimientos también hay posibilidad de cambiar moneda extranjera, aunque la comisión suele ser unos céntimos superior a la que se establece en las oficinas bancarias.
En líneas generales, no es habitual que los establecimientos acepten moneda extranjera, excepción hecha de los que se ubican en localidades turísticamente muy activas, como casi todas las de la Costa del Sol, pero aun así, es aconsejable efectuar los pagos en moneda local.

La red de oficinas bancarias en España es amplísima, lo que facilita no sólo el cambio de moneda extranjera sino la realización de cualquier otra operación. Por otra parte, los cajeros automáticos, tan extendidos o más que las propias oficinas bancarias, admiten todo tipo de tarjetas de crédito, de tal manera que el viajero nunca se verá imposibilitado de disponer de dinero en metálico cuando lo necesite.
Los bancos permanecen abiertos al público desde las 8.30 hasta las 14.00 horas todos los días salvo domingos y festivos. De mayo a septiembre la banca no abre los sábados. Las cajas de ahorros alargan su jornada hasta las 14.30 horas y no abren ningún sábado del año.